Sofía Salzamendi: el valor de nunca dejar de intentarlo

La Asociación de Básquet Gualeguaychú continúa compartiendo las historias de las y los protagonistas del básquet local. En esta oportunidad, conocemos a Sofía Salzamendi, jugadora de la categoría U15 del club Club Juventud Unida, quien abrió su corazón para contar qué significa el básquet en su vida, sus aprendizajes y los sueños que la impulsan a seguir creciendo.

Desde el primer momento, Sofía sintió que vestir la camiseta del club era algo especial. Recuerda que la primera vez que se la puso experimentó una emoción enorme y un fuerte compromiso, entendiendo que representar los colores celeste y blanco es una pasión que no cualquiera tiene la oportunidad de vivir.

Más allá de lo deportivo, el club ocupa un lugar fundamental en su día a día. Para ella representa pasión, amor y compañía. Es el espacio donde puede disfrutar, compartir con amigas, reír y encontrar un lugar propio para relajarse y ser ella misma, transformándose en una parte esencial de su rutina cotidiana.

Como toda deportista, también atraviesa momentos difíciles dentro de la cancha. Cuando las cosas no salen, Sofía elige seguir adelante y tomar cada situación como una oportunidad de crecimiento. Su motor es volver a intentarlo con más intensidad, repitiéndose a sí misma que puede lograrlo. Con amor y esfuerzo, entiende que incluso los momentos complicados forman parte del aprendizaje.

Entre los recuerdos más importantes que guarda dentro del básquet, hay uno que sobresale por encima del resto: la final U17 ante Luis Luciano, cuando un triple suyo permitió empatar el partido y encaminar al equipo hacia el campeonato. Un momento que, asegura, quedará para siempre en su memoria.

En su camino deportivo, la familia ocupa un rol clave. Sofía la define como su motor dentro del básquet: quienes siempre están presentes acompañando, escuchando, apoyando y celebrando cada paso que da, sin importar el lugar ni las circunstancias.

Dentro del equipo, cada partido se vive con esfuerzo y alegría. Los logros se celebran con gratitud por el trabajo realizado, mientras que las derrotas se transforman en aprendizajes que impulsan a volver a intentarlo, entendiendo que de los errores también se crece.

Si tuviera que explicarle a alguien qué significa jugar para su club, Sofía no duda: es una de las experiencias más lindas que le ha tocado vivir, por la posibilidad de compartir una pasión tan grande con sus compañeras.

Pensando en el futuro, su sueño es claro: poder vestir algún día la camiseta de la Selección Argentina y representar al país a través del básquet.

Al mirar hacia atrás, le hablaría a aquella niña que empezó a picar la pelota por primera vez para decirle que siga adelante con humildad y pasión, porque el camino trae cosas hermosas y muchos aprendizajes.

Con gratitud, Sofía también destacó la oportunidad de compartir su historia y sus palabras, reafirmando el valor del básquet como espacio de crecimiento personal y colectivo.