
Desde el corazón del básquet formativo de nuestra ciudad, Iñaki Fariña, jugador de Racing Club de Gualeguaychú, comparte sus vivencias, aprendizajes y sueños dentro de este deporte que, según sus propias palabras, representa mucho más que un juego.
“Me sentí feliz, alegre, con muchas ganas de jugar al básquet, pero siempre sabiendo el gran compromiso y la pasión que representaba la camiseta”, expresó Iñaki al recordar sus primeras sensaciones defendiendo los colores del club. Ese sentimiento nació temprano: a los 11 años se dio cuenta de que el básquet era mucho más que una actividad extracurricular.
Hoy, el deporte significa “familia, entre otras cosas”. Y no es una frase hecha: para él, la motivación diaria viene de los profesores y compañeros que están siempre presentes, acompañando cada entrenamiento y cada desafío.
Uno de los momentos más intensos que vivió fue en las finales 2025, cuando lograron empatar un partido a falta de cuatro segundos. “Sí, yo creo que fue ese momento”, aseguró al recordar una jugada que quedará grabada en su memoria y en la del equipo.
Si hay un valor que destaca dentro de la cancha es el de nunca rendirse. Ese espíritu de lucha constante se complementa con el apoyo incondicional de su familia, un pilar fundamental en su camino deportivo. “Es un lugar muy importante porque siempre me apoyan y acompañan”, afirmó. En especial, su papá, quien —según cuenta— estuvo desde el inicio en cada paso que dio dentro del básquet.
El grupo vive cada competencia “de la mejor manera posible, disfrutando y divirtiéndose, pero siempre con la cabeza en el objetivo de ese momento”. Sin embargo, el camino no está exento de sacrificios: lo que más le dolió fue dejar otro deporte para enfocarse de lleno en el básquet. Representar al club es, para Iñaki, algo difícil de explicar con palabras: “Es hermoso. Ir al club y que los de la comisión te pregunten acerca de la selección, que te feliciten… no hay palabras”. También destaca los momentos compartidos con el equipo como instancias únicas: “Es muy lindo, es un momento en el que estamos todos juntos disfrutando”.
A quienes aún no forman parte del básquet del club, les deja un mensaje claro: “Se siente muy lindo, porque los demás están en las buenas y en las malas. Todos te apoyan y es una familia muy unida”.
Con los sueños bien definidos, Iñaki apunta alto: llegar a la Selección Argentina y jugar al básquet profesional a nivel internacional. Y para quienes recién comienzan, su consejo es directo: “Que se centren en el básquet, que elijan un deporte y que tengan mucha disciplina”.
Pasión, compromiso y familia. Así vive el básquet Iñaki Fariña, reflejando los valores que identifican al club y que fortalecen cada día a nuestra comunidad deportiva. 🏀

