🏀 La Asociación de Básquet Gualeguaychú contará con 106 equipos en competencia durante la Temporada 2026

La Asociación de Básquet Gualeguaychú confirmó que un total de 106 equipos formarán parte de las distintas competencias oficiales durante la temporada 2026, reflejando un crecimiento sostenido en la participación de clubes y categorías.

 

El detalle de los torneos es el siguiente:

🔸 Torneo Asociativo “Desarrollo”: 19 equipos, orientado a la formación y consolidación de jugadores en etapa formativa.

🔸 Torneo Asociativo “ADBG 2026”: 59 equipos, distribuidos en distintas categorías, constituyéndose en el certamen con mayor participación de la temporada.

🔸 Torneo Asociativo Primera División: 9 equipos, de los cuales 6 corresponden a la rama masculina y 3 a la rama femenina, representando el máximo nivel competitivo local.

🔸 Torneo Asociativo Mini Mixto: 8 equipos.
Dará inicio el 14 de marzo de 2026 a las 10 horas.

🔸 Mini 

Femenino: 6 equipos.

Comenzará el 15 de marzo de 2026 a las 10 horas.

En ambas ramas, la competencia se disputará cada 15 días, de manera intercalada entre sábados y domingos. Como es habitual, se programa día y horario de esta categoría, desarrollándose de forma completa toda la tira: Chupetes, Mosquitos, Pre-Mini y Mini.

🔸 Torneo Asociativo “Mini Clasificatorio FBER”: 5 equipos confirmados (BH, Peñarol, Juventud, Neptunia y Racing), con algunas confirmaciones aún pendientes.

Desde la institución destacaron que la cifra total de equipos evidencia el fortalecimiento del básquet local y el compromiso sostenido de los clubes en todas las categorías, tanto en ramas masculinas como femeninas.

La Temporada 2026 se proyecta así como una de las más convocantes de los últimos años, consolidando el crecimiento de la disciplina en la ciudad.

“El club es mi segunda casa y el lugar al que siempre voy a volver”

La Asociación de Básquet Gualeguaychú continúa compartiendo las historias de los jóvenes que forman parte del semillero del básquet local. En esta oportunidad, el protagonista es Valentín Taborda, jugador U17 de primer año, quien refleja el sentido de pertenencia, el esfuerzo y los valores que se construyen día a día dentro del club.

Taborda recordó que sus primeros pasos en la institución llegaron a muy corta edad, cuando todavía no dimensionaba lo que significaba vestir la camiseta. “La primera vez que me la puse no sabía bien lo que representaba, pero con el tiempo fui creciendo y construyendo una identidad con este club”, expresó.

El jugador destacó que hubo un momento clave en su formación personal y deportiva: cuando dejó de asistir por obligación y comenzó a hacerlo por decisión propia. Desde entonces, el básquet pasó a ocupar un lugar central en su vida. “El club es mi segunda casa, el lugar donde más tiempo paso durante el año y al que siempre voy a volver”, afirmó.

El acompañamiento familiar y el grupo humano aparecen como pilares fundamentales en su recorrido. Valentín remarcó el apoyo constante de su familia y de sus compañeros, quienes lo impulsan a seguir creciendo dentro y fuera de la cancha. En especial, recordó a su padre como la primera persona que confió en él, además del profesor Nacho Echeverría, quien siempre estuvo atento a su desarrollo deportivo y personal.

Entre sus recuerdos más significativos, señaló el debut de su hermano en la Primera División del club como uno de los momentos más emocionantes, así como también aquellos partidos difíciles en los que, pese a los resultados adversos, el grupo de amigos acompañaba desde la tribuna sin importar el marcador.

Para Taborda, el básquet enseña valores esenciales como la pasión, el respeto y la ambición por alcanzar objetivos. Esa mentalidad se refleja también en el trabajo cotidiano del equipo U17: entrenar con concentración, apoyarse mutuamente cuando las cosas no salen y mantenerse unidos como grupo.

“El vestuario es un lugar único, lleno de risas y recuerdos. Desde afuera parece solo un lugar para cambiarse, pero ahí se construyen vínculos muy fuertes entre compañeros, sin importar la edad o el tiempo que lleven en el club”, destacó.

Representar a la institución, tanto en la Asociación de Básquet Gualeguaychú como en cualquier competencia, significa para él un orgullo enorme. Su compromiso se traduce en el esfuerzo diario: entrenar incluso en los días más exigentes y volver al día siguiente con la misma motivación para seguir mejorando.

De cara al futuro, Valentín tiene objetivos claros: debutar en la Primera División del club donde se formó, conseguir títulos y, como todo jugador joven, alcanzar la posibilidad de vestir la camiseta de la selección.

Finalmente, dejó un mensaje para quienes comienzan a transitar el camino del deporte: “Que nunca bajen los brazos, aunque las cosas no salgan, y que siempre jueguen con la misma pasión”.

Sofía Salzamendi: el valor de nunca dejar de intentarlo

La Asociación de Básquet Gualeguaychú continúa compartiendo las historias de las y los protagonistas del básquet local. En esta oportunidad, conocemos a Sofía Salzamendi, jugadora de la categoría U15 del club Club Juventud Unida, quien abrió su corazón para contar qué significa el básquet en su vida, sus aprendizajes y los sueños que la impulsan a seguir creciendo.

Desde el primer momento, Sofía sintió que vestir la camiseta del club era algo especial. Recuerda que la primera vez que se la puso experimentó una emoción enorme y un fuerte compromiso, entendiendo que representar los colores celeste y blanco es una pasión que no cualquiera tiene la oportunidad de vivir.

Más allá de lo deportivo, el club ocupa un lugar fundamental en su día a día. Para ella representa pasión, amor y compañía. Es el espacio donde puede disfrutar, compartir con amigas, reír y encontrar un lugar propio para relajarse y ser ella misma, transformándose en una parte esencial de su rutina cotidiana.

Como toda deportista, también atraviesa momentos difíciles dentro de la cancha. Cuando las cosas no salen, Sofía elige seguir adelante y tomar cada situación como una oportunidad de crecimiento. Su motor es volver a intentarlo con más intensidad, repitiéndose a sí misma que puede lograrlo. Con amor y esfuerzo, entiende que incluso los momentos complicados forman parte del aprendizaje.

Entre los recuerdos más importantes que guarda dentro del básquet, hay uno que sobresale por encima del resto: la final U17 ante Luis Luciano, cuando un triple suyo permitió empatar el partido y encaminar al equipo hacia el campeonato. Un momento que, asegura, quedará para siempre en su memoria.

En su camino deportivo, la familia ocupa un rol clave. Sofía la define como su motor dentro del básquet: quienes siempre están presentes acompañando, escuchando, apoyando y celebrando cada paso que da, sin importar el lugar ni las circunstancias.

Dentro del equipo, cada partido se vive con esfuerzo y alegría. Los logros se celebran con gratitud por el trabajo realizado, mientras que las derrotas se transforman en aprendizajes que impulsan a volver a intentarlo, entendiendo que de los errores también se crece.

Si tuviera que explicarle a alguien qué significa jugar para su club, Sofía no duda: es una de las experiencias más lindas que le ha tocado vivir, por la posibilidad de compartir una pasión tan grande con sus compañeras.

Pensando en el futuro, su sueño es claro: poder vestir algún día la camiseta de la Selección Argentina y representar al país a través del básquet.

Al mirar hacia atrás, le hablaría a aquella niña que empezó a picar la pelota por primera vez para decirle que siga adelante con humildad y pasión, porque el camino trae cosas hermosas y muchos aprendizajes.

Con gratitud, Sofía también destacó la oportunidad de compartir su historia y sus palabras, reafirmando el valor del básquet como espacio de crecimiento personal y colectivo.

Iñaki Fariña: pasión, familia y compromiso con la camiseta de Racing Club de Gualeguaychú

Desde el corazón del básquet formativo de nuestra ciudad, Iñaki Fariña, jugador de Racing Club de Gualeguaychú, comparte sus vivencias, aprendizajes y sueños dentro de este deporte que, según sus propias palabras, representa mucho más que un juego.

“Me sentí feliz, alegre, con muchas ganas de jugar al básquet, pero siempre sabiendo el gran compromiso y la pasión que representaba la camiseta”, expresó Iñaki al recordar sus primeras sensaciones defendiendo los colores del club. Ese sentimiento nació temprano: a los 11 años se dio cuenta de que el básquet era mucho más que una actividad extracurricular.

Hoy, el deporte significa “familia, entre otras cosas”. Y no es una frase hecha: para él, la motivación diaria viene de los profesores y compañeros que están siempre presentes, acompañando cada entrenamiento y cada desafío.

Uno de los momentos más intensos que vivió fue en las finales 2025, cuando lograron empatar un partido a falta de cuatro segundos. “Sí, yo creo que fue ese momento”, aseguró al recordar una jugada que quedará grabada en su memoria y en la del equipo.

Si hay un valor que destaca dentro de la cancha es el de nunca rendirse. Ese espíritu de lucha constante se complementa con el apoyo incondicional de su familia, un pilar fundamental en su camino deportivo. “Es un lugar muy importante porque siempre me apoyan y acompañan”, afirmó. En especial, su papá, quien —según cuenta— estuvo desde el inicio en cada paso que dio dentro del básquet.

El grupo vive cada competencia “de la mejor manera posible, disfrutando y divirtiéndose, pero siempre con la cabeza en el objetivo de ese momento”. Sin embargo, el camino no está exento de sacrificios: lo que más le dolió fue dejar otro deporte para enfocarse de lleno en el básquet. Representar al club es, para Iñaki, algo difícil de explicar con palabras: “Es hermoso. Ir al club y que los de la comisión te pregunten acerca de la selección, que te feliciten… no hay palabras”. También destaca los momentos compartidos con el equipo como instancias únicas: “Es muy lindo, es un momento en el que estamos todos juntos disfrutando”.

A quienes aún no forman parte del básquet del club, les deja un mensaje claro: “Se siente muy lindo, porque los demás están en las buenas y en las malas. Todos te apoyan y es una familia muy unida”.

Con los sueños bien definidos, Iñaki apunta alto: llegar a la Selección Argentina y jugar al básquet profesional a nivel internacional. Y para quienes recién comienzan, su consejo es directo: “Que se centren en el básquet, que elijan un deporte y que tengan mucha disciplina”.

Pasión, compromiso y familia. Así vive el básquet Iñaki Fariña, reflejando los valores que identifican al club y que fortalecen cada día a nuestra comunidad deportiva. 🏀